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Mostrando entradas de febrero, 2014

CASTILLO FUERTE ES NUESTRO DIOS

Castillo fuerte es nuestro Dios; Defensa y buen escudo. Con su poder nos librará En este trance agudo. Con furia y con afán Acósanos Satán Por armas deja ver Astucia y gran poder; Cual él no hay en la tierra. Luchar aquí sin el Señor, cuán vano hubiera sido. Mas por nosotros pugnará de Dios el Escogido. ¿Sabéis quién es? Jesús, el que venció en la cruz; Señor de Sabaoth, omnipotente Dios, él triunfa en la batalla. Aun cuando estén demonios mil prontos a devorarnos, no temeremos, porque Dios vendrá a defendernos. Que muestre su vigor Satán, y su furor; dañamos no podrá, pues condenado está por la Palabra santa. Sin destruir la dejará, aunque mal de su grado: es la Palabra del Señor que lucha a nuestro lado. Que lleven con furor los bienes, vida, honor, los hijos, la mujer, todo ha de perecer; de Dios el reino queda.

Gladys Aylward-"Misionera en China"

-"¡Tú conoces las montañas! ¡Tienes que hacerlo!"- Gladys miró fijamente al oficial intentando entender las implicaciones de sus palabras.  Nadie en realidad esperaba que aceptara el desafío; no solo por el hecho de ser mujer soltera y extranjera, sino también porque los japoneses habían puesto precio a su cabeza. Gladys miró fugazmente a los niños que jugaban detrás del ejército chino y lentametne asintió con su cabeza. La defensiva china se estaba viniendo abajo ante el feroz ataque de las fuerzas japonesas y el país estaba sumido en el caos. Separados de sus familias por la guerra, la vida de cien niños estaba en peligro debido al avance del ejército japonés. Gladys accedió a conducirles a través de unas montañas plagadas de peligros hasta una zona segura. Su conocimiento de las montañas lo debía a la etapa en la que trabajó como inspectora de gobierno. Gladys solía desplazarse a pie, de aldea en aldea, para comprobar que se cumpliese la ley que prohibía la antig...

Porque el Señor al que ama...

by David Wilkerson [May 19, 1931 – April 27, 2011] En ocasiones, a lo largo de años en el ministerio, he sido sobrecogido por  enemigos que se levantaron contra mí.  En aquellos momentos, sentía la  disciplina del Señor como una vara en mi espalda. Recuerdo un periodo en  particular, cuando yo estaba siendo calumniado por todos los lados.  Otros  ministros me preguntaban: "David, estoy oyendo cosas cuestionables acerca de  ti. ¿Son ciertas? Todo este asunto acerca de ti, ¿viene del diablo o es Dios  tratando de hablarte?"  Incluso esa pregunta me ofendía y el dolor emocional de todo esto me aplastó  totalmente. Quedé exhausto físicamente por la batalla en curso y apenas  podía enfrentar el ir a la iglesia a predicar.  Una mañana mi esposa  literalmente tuvo que levantarme de mi silla en mi estudio.  A mitad de camino a  la iglesia, yo le dije que no podía seguir adelante. Ya no podía nfrentarme a  otra pers...