martes, 7 de enero de 2025
El Hombre del Hoyo
domingo, 31 de marzo de 2024
Segunda Conversación | Hno Lawrence
Extracto del libro: La Práctica de la Presencia de Dios
Hno. Lawrence|conversaciones y cartas
El amor como guía de nuestras acciones. Temor que se convierte en gozo. Diligencia y amor. Sencillez la clave del divino socorro. Quehaceres exteriores y en la comunidad.
El Hermano Lorenzo decía que, con respecto a Dios, debemos obrar con la más grande de las simplicidades, hablando con Él franca y claramente, e implorando su ayuda en todos nuestros asuntos. Dios nunca había fallado en concederle su ayuda, y el Hermano Lorenzo lo había experimentado frecuentemente. Me contó que recientemente había sido enviado a Burgundia, para comprar la provisión de vino para la sociedad. Esta tarea le resultaba muy poco grata porque no tenía ninguna inclinación para los negocios, y porque era cojo y no podía ocuparse de su trabajo en el barco sino rodando sobre los toneles. Sin embargo se entregó a esta tarea y a la compra del vino sin ningún descontento.
Le dijo a Dios que se ocupó de este negocio, y que lo hizo muy bien. Mencionó que el año anterior había sido enviado a Auvergne con la misma comisión y, aunque no podía decir cómo, todo había resultado muy bien. De la misma manera cumplía con su trabajo en la cocina (al cual por naturaleza tenía una gran aversión), donde se había acostumbrado a hacer todo por amor a Dios.
Durante los quince años que había estado trabajando en la cocina, todo le había resultado fácil porque lo hacía con oración y movido por la gracia de Dios. Estaba muy feliz con el puesto que ocupaba ahora, pero que estaba listo a volver a lo anterior, debido a que siempre estaba agradando a Dios en cualquier condición, haciendo las cosas pequeñas por amor a Él.
Para el Hermano Lorenzo los momentos de oración no eran diferentes de lo que habían sido en otros tiempos. Se retiraba a orar, de acuerdo a las directivas de su superior, pero no quería esa clase de retiros ni los solicitaba, debido a que ni el trabajo más grande lo distraía de la presencia de Dios.
Debido a que conocía su obligación de amar a Dios en todas cosas; como él se había esforzado por hacerlo así, no necesitaba que un director espiritual le diera una orden, más bien lo que necesitaba era un confesor que lo absolviera. Dijo que era muy sensible a sus faltas, pero que estas faltas no lo desanimaban. Las confesaba a Dios sin dar ninguna excusa. Cuando lo hacía, con toda paz reasumía su práctica usual de amor y adoración.
El Hermano Lorenzo no consultaba a nadie con sus inquietudes mentales. Por la luz que le daba la fe él sabía que Dios estaba presente, entonces lidiaba consigo mismo tratando de dirigir todas sus acciones a Él. Todo lo hacía movido por el deseo de agradar a Dios, aceptando los resultados que se producían. Dijo que los pensamientos inútiles arruinan todo, que los dolores empiezan allí. Tan pronto como percibimos su impertinencia debemos rechazarlos, y retornar a nuestra comunión con Dios. En el principio frecuentemente había pasado su tiempo de oración rechazando pensamientos erráticos y volviendo a caer en ellos. Nunca había regulado su devoción por ciertos métodos como lo hacen algunos. Sin embargo, al principio había practicado la meditación por algún tiempo, pero después la había dejado de lado de una manera casi inexplicable.
El Hermano Lorenzo enfatizaba que todas las mortificaciones corporales y otros ejercicios eran inútiles, a menos que sirvieran para unirse con Dios por medio del amor. Había considerado bien esto. Encontró que el camino más corto para ir directamente a Dios era ejercitando el amor continuamente por medio de un continuo ejercicio del amor y haciendo todas las cosas por amor a Él. Notó que había una gran diferencia entre los actos del intelecto y los de la voluntad.
Los actos del intelecto eran comparativamente de poco valor. Los actos de la voluntad eran todos poco importantes. Nuestro único deber es amar a Dios y deleitarnos en Él. Ningún tipo de mortificación, si invalida el amor de Dios, puede borrar un solo pecado. En lugar de esto, y sin ansiedad alguna, debemos esperar el perdón de nuestros pecados que proviene de la sangre de Jesucristo, solamente esforzándonos para amarle con todo nuestro corazón. Y él notó que Dios parecía haber garantizado los mayores favores a los pecadores más grandes, como si fueran monumentos conmemorativos de su misericordia.
El Hermano Lorenzo dijo que los mayores dolores o placeres de este mundo no podían compararse con los que él había experimentado en ese estado espiritual. Como resultado de todo eso, solamente deseaba una cosa: no ofender a Dios. Dijo que no cargaba con ninguna culpa. Cuando fallo en mis deberes, rápidamente lo reconozco, diciendo: Estoy acostumbrado a obrar así. Nunca podré cambiar por mí mismo. Y si no fallo, entonces doy gracias a Dios reconociendo que esto viene de Él.
Fuente: https://tesoroscristianos.co/wp-content/uploads/2020/07/La-Practica-De-La-Presencia-De-Dios.pdf ó Leer en nuestros Recursos Cristianos
lunes, 13 de junio de 2022
Entre Dos Pensamientos...
Extracto del libro: La Insensatez de la Indeterminación en la ReligiónAutor: Jonatán Edwards
"Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. " (1 Reyes 18:21)
Enseñanza: La indeterminación en la vida espiritual es muy insensata.
I. Muchas personas permanecen muy indeterminados en cuanto a la vida espiritual. Muchos que son bautizados, y profesan su vida espiritual, y parecen ser cristianos, están en sus mentes todavía claudicando entre dos pensamientos: nunca llegaron plenamente a una conclusión de si quieren ser cristianos o no. Fueron enseñados en la vida espiritual cristiana en su niñez, y escuchan la prédica de la Biblia, pero continúan y crecen y envejecen en un estado no resuelto de si quieren comprometerse con el cristianismo o no; y muchos continúan así toda su vida.
1. Algunas personas nunca determinaron en sus mentes, si hay alguna verdad en la vida espiritual o no. Escucharon de las cosas de la vida espiritual desde su niñez, pero nunca llegaron a una conclusión en su mente de si esto es real o fantasía. En particular, algunos nunca determinaron en sus mentes si existe algo así como la conversión. Escucharon hablar mucho de ello, y saben que muchos pretenden haberlo experimentado; pero nunca resolvieron si todo esto quizás sería solo hipocresía y pretensión. Algunos nunca llegan a una determinación de si las Escrituras son realmente la palabra de Dios, o el invento de hombres; y si las historias acerca de Jesucristo quizás son solo fábulas. Temen que todo es verdad, pero a veces dudan mucho de ellos. Cuando escuchan argumentos a favor, asientan que es verdad; pero cuando surge una pequeña objeción o tentación, lo cuestionan otra vez; así siempre vacilan y nunca se deciden.
2. Algunos nunca determinaron si desean entregarse a la práctica de la vida espiritual. Probablemente la mayoría decide ser religiosos en algún momento antes de morir; porque nadie desea ir al infierno. Pero siempre postergan la decisión, y nunca llegan a una conclusión en cuanto a su práctica en el presente. Hay muchos que nunca resolvieron el asunto de buscar, y dedicarse seriamente, a la salvación. Se halagan a sí mismos que podrían obtener la salvación aunque no la buscan tan seriamente, aunque se preocupan más por los asuntos del mundo que por su salvación. Escucharon muchas veces que debían buscar la salvación con todas sus fuerzas, pero nunca se convencen realmente de ello. Muchos nunca determinaron cuál parte escoger. Hay solo dos posibilidades que Dios ofrece al hombre: una es este mundo, con los placeres y beneficios del pecado, a los que sigue la miseria eterna; la otra es el cielo y la gloria eterna, con una vida negándose a sí mismo y respetando todos los mandamientos de Dios.
Muchos nunca llegan a una decisión entre los dos. Quisieran tener el cielo y este mundo también; quisieran tener la salvación y el placer del pecado también. Pero considerando el cielo y el mundo como Dios los ofrece, no tendrían ninguno de los dos. Dios ofrece el cielo solo con la negación de sí mismo y las dificultades que están en el camino; y ellos no quieren tener el cielo con estas condiciones. Dios ofrece el mundo y los placeres del pecado solo junto con la miseria eterna; y así ellos no quieren el mundo tampoco.
De hecho, en la práctica y en efecto, ellos escogen el pecado y el infierno. Pero en sus propias mentes no llegan a una conclusión. Mientras no encuentran ninguna dificultad o tentación, y pueden hacer su deber, como dicen, sin herirse mucho a sí mismos ni negarse mucho sus inclinaciones carnales, parecen escoger el cielo y la santidad. En otros momentos, cuando encuentran dificultades en su deber, y grandes tentaciones de beneficios mundanos, entonces escogen el mundo, y se apartan del cielo y de la santidad. Así pasan su vida sin decidirse, aunque en la práctica escogieron el servicio de satanás. De estas personas dice Santiago en 1:8: "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos."
II. Continuar en este estado indeterminado en las cosas de la vida espiritual, es muy insensato, por las siguientes razones:
1. Las cosas de la vida espiritual son de suma importancia para nosotros. Si Dios existe o no; si las Escrituras son la palabra de Dios o no; si Cristo es el Hijo de Dios o no; si existe la conversión o no - esto hace una diferencia infinita en nuestra vida. Por tanto estamos bajo la más grande obligación de resolver en nuestras mentes si estas cosas son verdad o no. El que permanece indeterminado, y no investiga en estas cosas, actúa de manera muy insensata.
En vez de buscar e investigar acerca de los argumentos a favor y en contra, ocupan sus mentes con cosas infinitamente menos importantes; y actúan como si no les importara si existe la eternidad. Ningún hombre sabio se quedaría insatisfecho en esta pregunta; porque si la eternidad existe como las Escrituras aseguran, entonces cada uno de nosotros tiene su parte allí, o en el lugar de la recompensa eterna, o en el lugar del castigo eterno. Entonces no podemos quedarnos indiferentes hacia estos asuntos. Se trata de estados opuestos, no solo por algunos días en este mundo, sino por toda la eternidad. Es una locura infinita no llegar a una determinación.
2. Dios nos creó como criaturas razonables, capaces de determinar de manera racional. Dios hizo al hombre capaz de descubrir la verdad en los asuntos de la vida espiritual. La solución de estas preguntas no es más allá de nuestras capacidades. Dios dio al hombre suficiente entendimiento para que pueda determinar qué es lo mejor, llevar una vida de negarse a sí mismo y disfrutar de la felicidad eterna, o disfrutar del pecado y quemarse en el infierno para siempre. La pregunta no es difícil - la razón de un niño sería suficiente para determinarla. Por tanto, los hombres que permanecen indeterminados, actúan no como criaturas razonables, sino "como el caballo y el mulo, que no tienen entendimiento" (Sal.32:9).
3. Dios pone en nuestras manos la oportunidad de decidir nosotros mismos. ¿Qué mejor oportunidad puede desear un hombre, que tener la libertad de escoger su propio destino? Dios ha puesto la vida y la muerte delante de nosotros (Deut.30:19). Por tanto, los que descuidan su decisión, actúan de manera irrazonable, porque están tapando su propia luz, y descuidan una oportunidad tan gloriosa.
4. No tenemos muchas opciones entre las que escoger, sino solamente dos: la vida o la muerte, la bendición o la maldición, una vida de obediencia perseverante con gloria eterna, o una vida mundana, carnal, malvada, con miseria eterna. Si tuviéramos muchas opciones, y muchas de ellas tuvieran casi el mismo valor, entonces sería más entendible si alguien se queda indeciso por mucho tiempo. Pero hay solo dos alternativas. Y hay solo dos estados en este mundo: el estado del pecado y el estado de santidad; el estado natural y el estado convertido. Hay solo dos caminos para viajar, el camino angosto que lleva a la vida, y el camino ancho que lleva a la destrucción.
5. Dios nos ha dado toda la ayuda para decidir. Las Escrituras están abiertas ante nosotros, y todas las doctrinas del evangelio están expuestas, con sus razones y evidencias. Podemos buscar y probar su fuerza y suficiencia a nuestro antojo. Tenemos claramente expuestas ante nosotros las ventajas de ambos lados; la pérdida y la ganancia están específicamente declaradas. Cristo nos dijo fielmente lo que recibiremos, y lo que perderemos, al hacernos Sus seguidores. También nos dijo lo que recibiremos, y lo que perderemos, con una vida de pecado.
5. El nos dijo claramente que debemos tomar la cruz diariamente y seguirle a El; que debemos aborrecer a padre y madre, y esposa e hijos, y hermanos y hermanas, y aun nuestra propia vida, para ser Sus discípulos. Tenemos la oportunidad de calcular el costo imparcialmente por ambos lados, y somos instruidos a hacerlo (Luc.14:28). - Cuán irrazonable es, entonces, permanecer indeciso y no llegar a una conclusión de si uno quiere ser cristiano o pagano, ser de Dios o del diablo.
6. No podemos esperar estar más tarde en mejores condiciones para decidir que ahora. Nunca tendremos una revelación más clara de la verdad del evangelio; nunca tendremos una exposición más clara de las ventajas y desventajas de ambos lados como ya la tenemos en la palabra de Dios; y no es probable que algún día sepamos mejor qué es bueno para nosotros. Entonces, los que postergan su decisión, solo están dando a Satanás más oportunidad de oscurecer sus mentes, de engañarles y de llevarles por el camino equivocado.
7. Si alguien no llega a una decisión en esta vida, Dios decidirá por él, y le dará su parte con los malvados. Si los pecadores, al negarse a escoger o el cielo o el infierno, pudieran evitar ambos, su necedad no sería tan grande. Pero este no es el caso; si ellos permanecen indecisos, Dios decidirá por ellos, y su parte será en el lago que arde con fuego y azufre para siempre.
8. El que posterga la decisión es irrazonable, porque no sabe cuán pronto habrá pasado la oportunidad de decidir. Esta oportunidad dura solamente mientras estamos con vida; una vez que acaba la vida, el asunto estará cerrado. Aquellos que perdieron esta oportunidad, estarían felices si pudieran escoger después; entonces no dudarían en qué escoger. Los juicios de los pecadores, después de esta vida, se resuelven rápidamente. Pero entonces será demasiado tarde; su oportunidad pasó. Ellos darían el mundo entero por una segunda oportunidad de escoger; pero no la tendrán.
jueves, 11 de marzo de 2021
Una Entrega total - Rees Howells
viernes, 24 de enero de 2020
La Sangre de la Cruz
Extracto del libro: La sangre de la cruz
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| imagen de Jeff Jacobs en pixaby |
sábado, 24 de agosto de 2019
Aprendiendo a 'Sentarnos'
"¿Qué quiere usted decir?", preguntó, sorprendido. "¿Es que debo seguir odiándolos?" Le expliqué: "La solución de su problema está en esto: cuando el Señor Jesús murió por usted en la Cruz, no sólo llevó sus pecados sino a usted también. Dios crucificó a su Hijo, y al mismo tiempo crucificó su viejo hombre en Él, de modo que ese "usted", que no puede perdonar, ha sido crucificado y quitado del camino. Dios ya ha tratado con todo ese asunto en la Cruz; no le queda a usted, pues, nada que hacer. Dígale sencillamente: “Señor, yo no puedo perdonar y no voy a procurar hacerlo, pero confío en Ti que Tú lo harás en mí. Yo no soy capaz de perdonar ni de amar, pero confío en Ti, que Tú perdonarás y amarás en mi lugar; que Tú harás esas cosas en mí'.” El pobre hombre quedó atónito; luego dijo: "Esto es algo nuevo para mí, siento tanto que debo hacer algo". Después de un breve silencio, volvió a preguntar: "Pero, ¿qué puedo hacer?" Le dije: "Dios está esperando hasta que usted deje de hacer”. Cuando usted deje de hacer, entonces Dios puede empezar. ¿Ha procurado alguna vez ayudar a alguien en peligro de ahogarse? Hay dos caminos a seguir. El uno es el de darle un golpe y dejarle inconsciente; y el otro es dejarle gritar y luchar hasta que se agoten sus fuerzas. Si procura intervenir mientras tenga fuerza, usted mismo peligra, porque en su miedo se va a prender de usted y le va a arrastrar al fondo, y tanto usted como él perderían la vida. Dios está esperando que se agoten completamente sus propios recursos, luego intervendrá Él. Tan pronto como usted deje de hacer, El hará todo lo necesario. Dios está esperando que usted desespere. Mi amigo el ingeniero dio un salto. "Hermano", dijo, "ahora veo. Alabado sea Dios, ¡conmigo ya está todo bien! Nada puedo yo hacer. ¡El lo ha hecho todo!" Y, con el rostro radiante, se fue gozoso.
viernes, 14 de junio de 2019
Lo Mayor del Mundo
Extracto del Libro: Lo Mayor del Mundo
(La Cosa más Grande en el Mundo) Autor: Henry Drummond
Paciencia; gentileza; generosidad; humildad; cortesía, altruismo; buen
carácter; inocencia; sinceridad – esto constituye el don supremo, la estatura
del hombre perfecto. Observarán que todo se relaciona con el hombre, con la
vida, con lo hoy conocido y lo cercano al mañana, y no con la desconocida
eternidad. Oímos mucho sobre amar a Dios; el Cristo habló mucho sobre
amar al hombre. Hacemos una gran cantidad de paz en el cielo; el Cristo
hizo mucha paz en la tierra. La religión no es algo extraño o añadido, sino la
inspiración de la vida secular, pero es la inspiración de la vida secular, la
respiración de un espíritu eterno por medio de este mundo temporal. Lo
mayor, en una sola palabra, no es una cosa en sí mismo, sino el dar un fin
ulterior a la multitud de palabras y acciones que conforman la totalidad de
cada día común.
No hay tiempo para hacer más que una breve acotación sobre cada uno
de estos ingredientes. Amor es Paciencia. Esta es la actitud normal del Amor; Amor paciente, Amor esperando comenzar; sin prisa alguna; tranquilo; listo para hacer su obra cuando vengan las llamadas, pero entre tanto portando los ornamentos de un espíritu humilde y tranquilo. El Amor todo lo sufre; todo lo cree; todo lo espera; todo lo soporta. Debido a que el Amor comprende, el Amor espera. Amor es Gentileza. El Amor activo. ¿Se han dado cuenta qué cantidad de la vida del Cristo fue empleada en hacer cosas gentiles – en simplemente hacer cosas gentiles? Recorran su vida con esto a la vista, y hallarán que pasó una gran parte de su tiempo simplemente en hacer feliz a la gente, en devolver bien a la gente. En el mundo sólo hay algo mayor a la felicidad, y eso es la santidad; y no depende de nosotros; sino que lo que Dios ha puesto bajo nuestro cuidado es la felicidad de los nuestros, y esto es algo que se logra principalmente al ser gentiles con ellos; nada más. ‘Lo mayor’, dice alguien, ‘que un hombre puede hacer por su Padre que está en los cielos, es ser gentil con alguno de Sus otros hijos.’ Me pregunto por qué no somos más gentiles de lo que somos. Cuánto lo necesita el mundo. Cuán fácilmente es hacerlo. Cuán instantáneamente actúa. Cuán infaliblemente es recordado. Cuán superabundantemente se devuelve a sí mismo – porque no hay deudor alguno en el mundo más honorable, más supremamente honorable, que el Amor. ‘El Amor jamás falla.’ El Amor es éxito, el Amor es felicidad, el Amor es vida. “Yo digo que el Amor es la energía de la vida.” (Browning)
“Porque la vida, con todo cuanto lleva de gozo y pena, de esperanza y de temor, no es mas que nuestra oportunidad de tener: la recompensa de aprender a amar – como debiera ser el amor, como de hecho ha sido, y como es.”
Donde está el Amor, está Dios. Aquel que habita en el Amor, mora en Dios. Dios es Amor. Por tanto, amemos. Sin distinción alguna, sin consideración alguna, sin demora alguna, ¡amemos! Derróchenlo sobre los pobres, lo cual es muy sencillo; especialmente sobre los ricos, quienes lo necesitan más; sobre todo sobre sus iguales, lo cual es muy difícil, y para quienes, quizá, lo dejamos al final. Hay una diferencia entre tratar de complacer y complacer. ¡Complazcan! No pierdan oportunidad alguna para complacer. Porque ese es el triunfo anónimo e incesante de un espíritu que verdaderamente ama. ‘Sólo una vez pasaré por este mundo. Por lo tanto, todo lo bueno que pueda hacer o cualquier gentileza que pueda enseñar a cualquier ser humano, permítanme hacerla ahora. No me permitan posponerla o negarla, porque jamás volveré a recorrer esta senda.’
Amor es Generosidad. El Amor no tiene envidia. Este sería el amor compitiendo con otros. Cada vez que logremos un buen trabajo, hallaremos a otros hombres haciendo el mismo trabajo, y quizá haciéndolo mejor.
La envidia es un sentimiento de mala voluntad hacia aquellos que están en nuestra misma línea, un espíritu de ambición y difamación. Qué mezquina labor la de siquiera protegerse contra un sentimiento anti-Cristiano. Los más despreciables de todos los indignos humores que nublan un alma Cristiana nos espera con toda seguridad en el umbral de toda obra, a menos que seamos fortalecidos con esta gracia de magnanimidad. Verdaderamente el Cristiano sólo puede envidiar una cosa, y es, el alma generosa, grande y rica que ‘no envidia.’
Y luego de haber aprendido todo eso, tenemos que aprender lo siguiente: Humildad – a poner un sello sobre nuestros labios y a olvidar cuanto hemos hecho. Después que hayamos sido gentiles, después que el Amor se haya vertido sobre el mundo y haya hecho su hermosa obra, regresemos de nuevo a la sombra y no digamos nada al respecto. El Amor se esconde aún de sí mismo. El Amor renuncia aún a la auto-satisfacción. El Amor no es jactancioso, no se envanece.
El quinto ingrediente es eso raro de hallar en este summum bonum: Cortesía. Esto es, Amor en sociedad. Amor en relación con la etiqueta. El Amor no hace nada indebido. La urbanidad ha sido definida como amor en la frivolidad. De la cortesía se dice que es Amor en las cosas pequeñas. El único secreto de la cortesía es amar. El Amor no puede hacer algo indebido. Podríamos poner a la persona más inculta dentro de la sociedad más alta, y si tiene una reserva de Amor en su corazón, no se comportará indebidamente. Sencillamente no podría. Carlyle dijo de Robert Burns que no había hombre más cortés en Europa que el poeta campesino. Y se debía a que amaba todo – al ratón, a las flores, todas las cosas, grandes y pequeñas, que Dios había creado. Así, con este sencillo pasaporte él podía rozarse en cualquier sociedad, y entrar a cortes y palacios desde su pequeña cabaña en las márgenes del Ayr.
Ustedes conocen el significado de la palabra ‘caballero.’ Quiere decir, un hombre gentil – un hombre que hace todo con cortesía, con Amor. Y ese es todo el arte y el misterio de la cortesía. El hombre cortés, el caballero, no puede, de acuerdo a la naturaleza de las cosas, llevar a cabo algo no-cortés, alguna cosa no-cortés de caballeros. El alma no-cortés, la naturaleza inconsiderada, hostil, no puede hacer mas que eso, mas ‘el Amor no hace nada indebido.’
Altruismo. El Amor no busca lo suyo. Observen: No busca siquiera aquello que es suyo. En Inglaterra el caballero está dedicado, y justamente, a sus derechos. Pero llega el tiempo cuando un hombre debería ejercitar aún el derecho más alto: el de renunciar a sus derechos. Así Pablo nos invita a renunciar a nuestros derechos. El Amor golpea más profundo. Nos obliga a no buscar, a ignorar, a eliminar completamente los elementos personales de nuestros cálculos. No resulta difícil renunciar a nuestros derechos. Frecuentemente son exteriores. Lo que sí es difícil es renunciar a nosotros mismos. Todavía lo más difícil es no buscar cosas para nosotros mismos. Después que las hemos buscado, adquirido, ganado, merecido, hemos tomado de su crema para nosotros mismos. Poca cosa, entonces, renunciar a ellas. Pero el no buscarlas, contemplar a cada hombre no en sus propias cosas, sino en las cosas de otros – verdaderamente es otra cosa. Dice el profeta: ‘¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques.’ (Jer.45:5) ¿Por qué? Porque no hay grandeza en las cosas. Las cosas no pueden ser grandes. Lo único grande es el Amor altruista. Aún la renuncia personal en sí misma es nada, es casi una falta. Sólo un gran propósito o un amor más poderoso pueden justificar el erial. Repito que es más difícil no buscar lo nuestro de por sí, que habiéndolo buscado, renunciar a ello. Debo regresar a esto. Sólo es verdadero de un corazón parcialmente egoísta. Nada es penoso para el Amor, y nada es difícil. Creo que el yugo del Cristo es fácil. El yugo del Cristo es su propia manera de considerar la vida. Y creo que es una manera más sencilla que otras. Creo que es una forma más feliz que otras. La lección más obvia en las enseñanzas del Cristo es el que no hay felicidad en tener, y en conseguir todo, sino sólo en dar. Repito: no hay felicidad en tener o en conseguir, sino sólo en dar. Y la mitad del mundo está en el sentido equivocado, en la consecución de la felicidad. Piensan que consiste en tener y conseguir, y en ser servido por otros. Consiste en dar y servir a otros. Aquel que desea ser feliz, recordémosle que sólo hay un camino – es más bendecido, es más feliz el dar que el recibir.
leer el libro
Tomado de: https://mbeinstitute.org/espanol/articles/LOMAYOR.pdf
martes, 11 de diciembre de 2018
Sirviendo a dos Señores
“No os acumuléis tesoros en la tierra,
donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban;
sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre
destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban; porque donde esté tu tesoro,
allí estará también tu corazón. La
lámpara del cuerpo es el ojo; por eso, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo
estará lleno de luz. Pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará lleno de
oscuridad. Así que, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡cuán grande no será
la oscuridad! Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al
otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a
las riquezas.” Mateo 6:19-24martes, 21 de agosto de 2018
1. Las Siete Iglesias de Apocalipsis: Éfeso
La Iglesia de Éfeso (o la iglesia Apostólica)
período: 30-100 D.C.
Al contrario del pensamiento popular, el libro de Apocalipsis, en la Biblia, no es un mero cuento de terror del fin del mundo. Es increíble la revelación de Jesucristo que podemos encontrar, si el Espíritu Santo ilumina nuestro estudio de las Sagradas Escrituras. Vamos a dar un vistazo a las cartas que el Señor de Gloria le escribe a los ángeles de las siete iglesias (aquí 'ángel' por implicación es pastor-mensajero).El Señor no menosprecia el arduo trabajo, paciencia y sufrimiento de su iglesia, pero desplomarse exhaustos en la cama cada noche pensando lo mucho que hemos trabajado para Dios, aún cuando estamos tan vacíos de él, no es necesariamente servir a Cristo.(A.W.Tozer)
miércoles, 18 de julio de 2018
Libértame de estas redes...
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