Se dice que el Reverendo Augustus Montague Toplady de un pequeño pueblo cerca a Blagdon iba de viaje en alrededor de 1762 cuando se vio en medio de una tormenta. En medio de la torrencial lluvia un rayo iluminó una cueva en medio de una enorme roca donde el reverendo encontró refugio. En medio de su agradecimiento por haber encontrado un refugio a tiempo para protegerse de la terrible tormenta en su mente empezó a rondar la idea de la “roca de la fe” como un refugio de las “tormentas de la vida”. Cuenta la creencia que los primeros versos de este himno se formaron en su mente pero al no tener un papel donde escribir a la mano lo único que encontró fue una carta de Naipes en el suelo en la que escribió:
Roca de la eternidad Fuiste abierta para mí Se mi escondedero fiel Sólo encuentro paz en ti
12 años después de ser escrito se publicó este poderoso himno en el Gospel Magazine de 1775, y la música fue compuesta por Thomas Hastings.
F A# F C Más cerca, oh Dios, de ti quiero morar F A# F C7 F
Aunque sobre una cruz me hayan de alzar. F A# F Am Dm Am C7
Entonaré allí es--te himno con fervor: F A# F C7 F
Más cerca, oh Dios, de ti, más cerca, si.
Si cual viajero voy con ansiedad,
medroso al ver cerrar la oscuridad,
aun en mi soñar me harás sentir que estoy
más cerca, oh Dios, de ti, más cerca, si.
Después, al despertar, a ti por fe
de mi aflicción altar elevaré.
Y cuanto sufro aqui me hará sentir que estoy
Más cerca, oh Dios, de ti, más cerca, si.
Camino encuentro aquí que al cielo va,
pues sé que allí tu amor me sostendrá.
Cercano sentiré el ángel del Señor.
Más cerca, oh Dios, de ti, más cerca, si.
Y cuando a tu mansión me llevarás,
y estrellas, luna y sol yo deje atrás,
gozoso entonaré canción eterna allí:
Más cerca, oh Dios, de ti, más cerca, si.