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sábado, 6 de junio de 2026

La Pobre Niña Ciega

Fanny Crosby (Frances Jane Crosby) es quizás una de las más reconocidas escritoras de himnos de tiempos modernos. Escribió más de 8.000 poesías a lo largo de su vida, entre ellas, hermosos himnos que se cantan alrededor del mundo hasta el día de hoy, muchos de los cuales han sido traducidos al español.

Nació en Southeast, Putnan County, Nueva York, el 24 de marzo de 1820. Cuando apenas tenía 6 semanas de nacida quedó ciega debido a la mala praxis de un médico que intentaba curarla de una inflamación en los ojos.
Ella comentó: Parece que la bendita providencia de Dios quiso que yo fuera ciego toda mi vida, y le doy gracias por ello. Si mañana me ofrecieran una vista terrenal perfecta, no la aceptaría.
Tal vez no habría cantado himnos para alabar a Dios si me hubiera distraído con las cosas bellas e interesantes que me rodeaban.

A pesar de su ceguera, Fanny nunca se consideró como inferior ni con desventaja. Su niñez fue como la de muchos niños de su entorno, le gustaba bromear y hacer travesuras. Aprendió a estar contenta con su situación. Cuando tenía 8 años de edad se mudó con su familia a Ridgefield, Connecticut, y allí escribió una de sus primeras poesías:

Oh, qué alma tan feliz yo soy
aunque no pueda ver,
Decidida estoy que aquí yo
contenta estaré.

De bendiciones gozo yo,
que anhelan otros ver.
¿Llorar, gemir, pues ciega soy?
no puedo, ni lo haré.


Fanny dijo alguna vez: "Parece que la bendita providencia de Dios quiso que yo fuera ciego toda mi vida, y le doy gracias por ello. Si mañana me ofrecieran una vista terrenal perfecta, no la aceptaría. Tal vez no habría cantado himnos para alabar a Dios si me hubiera distraído con las cosas bellas e interesantes que me rodeaban".

"Si pudiera elegir, elegiría seguir ciega... porque cuando muera, el primer rostro que veré será el de mi bendito Salvador".

En Jesucristo, mártir de paz,
En horas negras de tempestad,
Hallan las almas dulce solaz,
Grato consuelo, felicidad.

En los peligros, en el dolor,
A cada paso, su protección,
Calma le infunde, santo vigor,
Nuevos alientos al corazón.

Cuando en la lucha falta la fe
Y el alma siente desfallecer,
Cristo nos dice: "Yo os colmaré
De rica gracia, santo poder".

CORO:
Gloria cantemos al Redentor
Quien por nosotros quiso morir;
La santa gracia del Salvador
Siempre dirija nuestro vivir.





viernes, 6 de febrero de 2026

¿Cuál será tu cántico por la eternidad?

En Apocalipsis 15, leemos que en la eternidad no todos cantarán el mismo cántico de Moisés, y podemos comprobarlo en el capítulo 14:3 donde se nos declara que los 144,000 redimidos cantaban un "cántico nuevo" ante el trono de Dios, los cuatro seres vivientes y los ancianos…y nadie podía aprenderlo sino los 144 mil.

Estos vencedores representan a aquellos que terminaron la carrera cristiana con la bendición del Señor. (Ap.14:4-ss) Este mismo capítulo, los describe como vírgenes refiriéndose a su pureza espiritual-- solo aman al Señor, no adoran otros dioses falsos, no hablan mentiras y no tienen mancha, además, siguen al Cordero por dondequiera que va; y ¿a dónde ha ido el Cordero de Dios desde el principio del mundo? Desde el principio él siempre ha ido a la cruz:

Miqueas 5:2 "Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad", y  Apocalipsis 13:8 complementa esta idea al referirse a Jesucristo como el "Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" . 

Para seguir a Cristo hacia el Calvario, necesitamos algo fundamental: NADIE PUEDE ABRAZAR LA CRUZ SIN LA ABUNDANCIA DE GRACIA (Juan 1; 2 Corintios 12:9; Filipenses 4). Este grupo de redimidos no tiene mancha. Si ellos son las primicias entre todos los que serán salvos, lo lógico es pensar que su cántico es el mejor de todos: el Cantar de los Cantares

En 1 Reyes 4:32, dice de Salomón: "Y compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco". Pero él inicia este cántico diciendo: ¡Este es el Cantar de todos los cantares! ESTE ES EL CANTO DE LOS 144 MIL: 

¡Oh, si él me besara con besos de su boca! 
Porque mejores son tus amores que el vino. 
A más del olor de tus suaves ungüentos, 
Tu nombre es como ungüento derramado; 
Por eso las doncellas te aman.

Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores 
más que del vino; con razón te aman.

Nadie en el cielo aprende un cántico solo porque ahí lo cantan. Si no lo hemos vivido en este mundo, no lo cantaremos en el cielo. El rey David es un ejemplo de esto; él cantaba lo que vivía, por ejemplo, en el Salmo 51, él está expresando su profunda experiencia de arrepentimiento: 

Al músico principal. Salmo de David, 
Cuando después que se llegó a Betsabé, 
Vino a él Natán el profeta.

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; 
Conforme a la multitud de tus piedades, 
Borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad,
Y límpiame de mi pecado.

Porque yo reconozco mis rebeliones,
Y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti solo he pecado,
Y he hecho lo malo delante de tus ojos;
Para que seas reconocido justo en tu palabra,
Y tenido por puro en tu juicio.

Ahora comprendemos el motivo de esta promesa: 'Dios enjugará toda lágrima de sus ojos', pues habrá quienes no podrán entonar este cántico por haber dejado pasar su oportunidad en esta vida. Nuestros himnos en la eternidad serán el eco y testimonio de lo que vivimos y de cuánto asimilamos de la vida de Cristo: su carácter, el fruto de su Espíritu y su gloria revelada. Solo en este tiempo terrenal tenemos la oportunidad de abrazar su cruz para componer y aprender nuestra propia canción de redención.

miércoles, 18 de junio de 2025

Cánticos en la noche

Por Pastor Jerry Alway
Eliú era un hombre sabio. Él dijo que cuando los hombres son atribulados y probados, muchas veces piensan en sus pruebas y buscan liberación en cualquier lugar, pero no dicen:
“¿Dónde está Dios mi Hacedor, que da cánticos en la noche?”.

Mientras buscan alguna posible respuesta, no miran hacia Dios, que es el único que tiene la respuesta. El sol brilla de día para que se realicen labores. Luego, como un manto, viene la noche a cubrir la tierra. En lo natural, la noche es una gran bendición, ya que es dada para que los hombres podamos descansar.

Las horas nocturnas son buenas por varias razones; una es para que en ella podamos aprender a cantar. Hay noches de dolor, noches de prueba, noches de escasez, angustia y dificultades. “Pero bendito sea Jehová, quien nos da cánticos en la noche”.

¿Quién es el autor de los cánticos en la noche?

El autor de los cánticos de la noche es Dios mismo, el dador de todo. Cualquiera puede entonar un cántico durante el día, cuando es bendecido y todo marcha bien; es fácil cantar durante el día cuando la cosecha es grande, cuando el sol alumbra y los pajarillos cantan. 
Pero intentar cantar en la noche no es tan fácil. Al estar enfermos y confinados por las tinieblas que nos rodean, al caminar por un valle profundo y oscuro, es Dios el único que puede darnos un cántico en la noche, ya que no está en la capacidad humana cantar en las noches de pruebas, al pasar por experiencias oscuras.

El cántico en la noche no es cantar acerca de las circunstancias; el canto es acerca de Dios, ¡porque solo Él puede inspirarlo! Es fácil cantar con gozo y gratitud acerca de todo lo que está bien; pero cuando no todo está bien, se canta únicamente acerca de Dios, porque Él se convierte en nuestra única esperanza.

Cuando la cisterna está llena y los graneros rebosan, la expresión es, ¡oh, gloria a Dios! Pero en la noche, cuando las tinieblas parecieran esconder el rostro del Señor, y no se siente el gozo a causa de las circunstancias, Él nos da un cántico, un cántico diferente, un cántico dedicado a Él.

¡El cántico en la noche dado por Dios, es la melodía verdadera del corazón que presiona hacia la perfección! Cuando se canta en la noche, se canta acerca de la dulzura, la compasión y la gloria del Señor.

Para entonar una melodía no es necesario sentir alegría; solo se necesita recibir el cántico del Hacedor. Él es quien compone los cánticos de la noche, y nos concede la letra y la melodía.

La experiencia nocturna es para recordar lo que Dios ha hecho

Cualquiera que pasa en medio de una experiencia oscura necesita recordar las bendiciones recibidas y la forma en que Dios se ha manifestado en lo íntimo. Es importante recordar los tiempos de gozo en su presencia y todas sus bendiciones, lo que nos lleva a pensar que Él siempre ha estado allí.

El Salmo 77:6 dice: “Me acordaba de mis cánticos de noche; meditaba en mi corazón, y mi espíritu inquiría.”

Es bueno aprender a cantar en las noches oscuras acerca de las muchas cosas que el Señor ha hecho en nuestra vida. ¡Él no ha cambiado, porque Él es Dios! Por culpa de la noche, ¿olvidaremos todo lo que Él ha hecho, sabiendo que no se aparta de nosotros en ningún momento y en ningún paso del camino?

También es necesario pensar en los tiempos y momentos cuando el alma desesperada estaba abatida, el cuerpo desgastado, y la mente confundida; pero que Él estaba allí cuando a nadie más podíamos encontrar. Si repasamos las páginas de nuestro diario, encontraremos que su gozo se derramó en medio de las penas, en las alturas y en las profundidades. Basta con recordar la bondad del Señor, aunque no hay que detenerse allí; recordemos su bondad la semana pasada, el año pasado, su bondad todos los años de nuestra vida. ¡Empecemos a cantar un pequeño cántico acerca de esas bondades, sin olvidar ninguno de sus beneficios.

Cantar para el día que ha de venir

Si no se poseen fuerzas para cantar acerca de lo que Él ha hecho, entonces es necesario cantar de lo que Él hará en el futuro. Hay que cantar de las bendiciones del día que ha de venir.
Isaías 40:5 dice: “Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.”

La gloria de Jehová será revelada, y la tierra será llena del conocimiento de Jehová. ¡Entonces, hay algo por qué cantar! Cantar acerca de lo que va a suceder muy pronto, es suficiente para poder cantar en la oscuridad de la noche.
Pablo dice: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.”

También declara: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.” 2 Corintios 5:1.

El cántico en la noche debería relacionarse con las cosas que Dios ha hablado, ¡porque toda palabra de su boca se cumplirá!

Canta acerca de lo que Él ya está haciendo

Es bueno cantar acerca de lo que Dios está haciendo en el presente. A pesar de que en este momento sea de noche, podemos cantar acerca de la presencia de Dios.

A veces no se siente su presencia, pero Él está allí y nunca nos abandona ni desampara. El Señor no cambia su parecer en cuanto a sus hijos; no, ni siquiera por un instante. La realidad de su presencia es suficiente para que se produzca el cántico. Su amor no fluye como las mareas de los océanos que van y vienen; sino como el río caudaloso que siempre está fluyendo.

El Salmo 139:12 declara: “Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz”. Para Dios, el día y la noche son lo mismo.

Canta por lo que él es

El Salmo 59:16-17 dice: “Pero yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia. Fortaleza mía, a ti cantaré; porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.”

Si el Todopoderoso es Dios, entonces, ¿por qué no habríamos de cantar? Pablo y Silas cantaron en una noche oscura y dolorosa: “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. Hechos 16:23-26.

Éxodo 15:2 proclama: “Jehová es mi fortaleza y mi cántico.”

Probablemente, el cántico de Pablo y Silas no era claro ni bello pues los habían azotado muchas veces y estaban apresados en cepos. Ellos estaban ensangrentados y quebrantados, pero a la mitad de la noche se escucharon dos voces adustas cantando. ¿Era su cántico esa noche de regocijo por las circunstancias, o era un cántico relacionado con su Dios? ¡Seguramente era un cántico saturado de palabras acerca del amor de Dios por ellos; de su misericordia y benignidad al haberlos mantenido con vida; y de su poder, que era suficiente para liberarlos!

Jesús también cantó en la noche más negra de su vida. Esto es mencionado en Mateo 26:30: “Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.”

Cantar ese himno en el aposento alto no era solamente una buena idea; era exactamente lo que el Padre quería que Jesús y sus discípulos hicieran. El Padre quería que ellos cantaran en la noche de la traición. También es su voluntad que todos cantemos al pasar por las pruebas grandes y pequeñas.













miércoles, 14 de agosto de 2024

Cánticos En La Noche - Debo decirle a Jesucristo

El protagonista de esta semblanza, Elisha A. Hoffman, nació en Orwigsburg, condado de Schuylkill, Pensilvania [Estados Unidos], el séptimo día de mayo del año de nuestro Señor de 1839. Sus padres, Francis A. y Rebecca A. Hoffman, eran alemanes de Pensilvania. Su padre era ministro del Evangelio en la Asociación Evangélica y prestó más de sesenta años de servicio predicando la Palabra.

Eliseo se educó en las escuelas públicas de Filadelfia, la ciudad del amor fraternal, y se graduó en el curso científico de la Central High School. Después se dedicó a los clásicos y completó un curso clásico en el Seminario Unión de la Asociación Evangélica. Durante once años estuvo vinculado con la editorial de la Asociación en Cleveland, Ohio.

Su educación musical fue limitada. No se graduó en ninguna escuela de música, pero es un músico natural. Todo el conocimiento musical que posee lo obtuvo por medio de la aplicación personal. Las primeras impresiones que tuvo el Sr. Hoffman sobre la música surgieron al escuchar la voz del canto sagrado en el hogar. Sus padres tenían voces dulces y cantaban bien. Era su costumbre, en la hora del culto familiar, tanto por la mañana como por la tarde, cantar uno o dos himnos. 

A temprana edad, los niños se familiarizaron con estos himnos y aprendieron a amarlos y a sentir su poder santificador y refinador. Sus vidas fueron influenciadas maravillosamente por este pequeño servicio de canto en el hogar. Se creó y desarrolló un gusto por la música sacra, y el canto se convirtió en una función tan natural del alma como la respiración lo era del cuerpo.

En la mayor parte de sus composiciones musicales, el señor Hoffman es el autor tanto de las palabras como de la música. Cuando una melodía nace en su alma, las palabras apropiadas parecen asociarse inmediatamente con la melodía; o, cuando una concepción en su mente cristaliza en un himno, por lo general hay presente la sugerencia de una melodía que dará expresión adecuada y apropiada a la concepción mental. Hay excepciones, pero esta es la regla que lo gobierna en sus escritos musicales.
Entre sus canciones más populares y útiles se encuentran: "¡Qué Salvador tan maravilloso!", "Basta para mí", "¿Estás lavado en la sangre?", "No hay otro amigo como Jesús", "Debo decirle a Jesús", "¿Está todo tu ser en el altar?" y muchas otras.

Cuando no trabajaba en su estudio o escribía himnos y canciones evangélicas, se le podía encontrar ministrando a los pobres en sus hogares. Se cuenta que un día, mientras estaba de visita, llegó a un hogar que había experimentado mucho dolor y aflicción. Encontró a la madre del hogar sumida en la desesperación más profunda. Trató de citar versículos de la Biblia que pensó que ayudarían a consolarla, pero fue en vano. Luego le sugirió que no podía hacer nada mejor que llevar todo su dolor al Señor Jesús. "Debes decírselo a Jesús", le dijo. Al meditar sobre estas palabras, una luz se iluminó en su rostro y exclamó: "Sí, debo decírselo a Jesús". El Sr. Hoffman se fue inmediatamente con esas palabras todavía resonando en sus oídos: "Debo decírselo a Jesús". Fue directamente a su casa y escribió:

1. Debo decirle a Jesucristo
de toda carga y tribulación.
En mis angustias puede ayudarme,
pues Él me cuida con compasión.

coro
Puedo acercarme confiadamente
para alcanzar ayuda de Dios.
Gracia oportuna y suficiente
me ofrece hoy mi gran Salvador.

2. Fiel sacerdote tengo en Cristo,
comprende bien mi debilidad.
Él fue tentado, mas sin pecado;
de tentación me sabe librar.

3. Aunque afligido y necesitado,
Dios es mi ayuda y libertador.
En cada prueba, Él me consuela,
me brinda alivio en mi aflicción.

 
Elisha Hoffman tenía 90 años cuando murió el 25 de noviembre de 1929, en Chicago, Illinois.

De Biografía de autores de himnos y canciones gospel, de JH Hall. Nueva York: Fleming H. Revell, ©1914.

Fuentes: https://www.wholesomewords.org/biography/bhoffman.html y https://www.himnos-cristianos.com/himno/debo-decirle-a-jesucristo/

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