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lunes, 4 de marzo de 2024

EL DESPERTAMIENTO EN UN CEMENTERIO

Extracto del libro: Por qué no llega el avivamiento
Autor: Leonard Ravenhill

La mano del Señor vino sobre mí, y mi llevó en el espíritu del Señor y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huei sos...; he aquí que eran muchísimos... y estaban secos... Y me dijo: Profetiza sobre estos huesos y diles: huesos, oíd la palabra del Señor... Profeticé, pues, como me fue mandado, y entró espíritu en ellos y vivieron y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo. 

(Ezequiel 37)

¿Ofrece la historia antigua o moderna una descripción más ridicula que ésta? Aquí hay huesos descarnados! ¿Quién ha tenido jamás semejante auditorio? Los predicadores tratan con posibilidades, los profetas con imposibilidades. Isaías había visto a su nación llena de llagas putrefactas, de maldad. Pero, según el cuadro, a la enfermedad había seguido la muerte, a la muerte la desintegración de la carne, y ahora estos huesos esparcidos noí ofrecen sino desconsuelo. La situación podría describirse en letras mayúsculas como de absoluta IMPOSIBILIDAD. No se necesita mucha fe para creer lo imposible, pero ahora se necesitaba aquel «grano de mostaza» capaz de realizar lo imposible.

Ciertamente, ¿puede alguien describir las posibilidades de una semilla viva? Una y otra vez, en el curso de los siglos, Dios ha estado llamando hombres y mujeres a realizar, no lo posible, sino lo imposible. Para probar que apoyarse la impotencia en la omnipotencia de Dios no es en vano, ha borrado la palabra imposible de su vocabulario. 

Los profetas son hombres solitarios. Andan solos, oran solos, y Dios les hace ser solitarios. No hay molde para ellos: su patente de derechos radica en Dios, por el principio de la elección divina. Por ello, a ninguno le es permitido el desaliento. Que nadie diga que es demasiado anciano, pues Moisés contaba 80 años cuando le fue ordenado libertar a todo un pueblo esclavizado. Después que Jorge Muller hubo cumplido los 70 efectuó varios viajes de testimonio alrededor del mundo (con los difíciles menos de viajar de su tiempo y sin la ayuda de la radio predicó a millones de personas).

Ezequiel no nombró un comité influyente ni empleó la publicidad. Era caso de vida o muerte (así lo es el evangelismo hoy día). Pero que tengan cuidado los predicadores en usar esta expresión ya demasiado vieja y gastada de la jerga teológico-misionera, no sea que sus oyentes se limiten a decir: «Es un tío listo, sabe hacer propaganda» (y le dejen sin ayuda material ni espiritual).

A aquel montón de huesos secos se pidió a Ezequiel que predicara un mensaje de vida; y así ocurrió. ¿Había allí maldición? ¡Había muerte! ¿Quién podría traer vida? ¡No hubo allí una magnífica declaración de doctrina! Amados lectores: El mundo no espera una nueva definición del Evangelio, sino una nueva demostración del poder del Evangelio. En estos días de aguda crisis política, de desorden moral y de desa liento espiritual, ¿dónde están los hombres hábiles, no en doctrina, sino en fe?

No se necesita fe para condenar el error; o dar concluyentes pruebas estadísticas de que los diques morales están hundidos y una ola de impureza infernal ha invadido esta generación. ¿Doctrina? Tenemos de sobra, mientra un mundo enfermo, angustioso, hundido en el pecado y el sexualismo, perece de hambre espiritual.

En esta hora trágica el mundo yace en tinieblas y la Iglesia yace en la luz; pero ambas duermen. Así Cristo es «herido en casa de sus amigos». La flaccida iglesia militante és señalada burlonamente como la iglesia impotente. Gastamos cada año montañas de papel y ríos de tinta reimprimiendo los muertos productos de cerebro humanos, mientras el Espíritu Santo viviente está buscan de hombres dispuestos a pisotear su vano orgullo cultural, deshinchar su propio yo y confesar que, teniendo vista están ciegos. Hombres dispuestos a comprar, por el precio de quebrantamiento de corazón y sinceras lágrimas, el ser ungidos con colirio divino para ver las cosas como son.

Hace años un pastor puso a la puerta de su iglesia el siguiente rótulo: «Esta iglesia tendrá un despertamiento o un funeral.» Esta clase de pesimismo complace al Cíelo y desespera al infierno. ¡Lo llamaréis locura! Exactamente, una iglesia sensata según el mundo nunca hace nada bueno. En esta hora crucial necesitamos hombres embriagados del Espíritu Santo.

¿Dónde están hoy día los Wesley, los Whitefields, los Finney y los Hudson Taylors? Sin embargo, en los días de los Hechos de los apóstoles tal tipo de cristianos no era una excepción, sino la regla normal. La bomba atómica parece haber inquietado a todo el mundo excepto a la Iglesia. Con defender la soberanía de Dios y ocultarnos tras la cortina de un fanático dispensacionalismo, creemos estar a salvo de nuestra bancarrota espiritual.

Entretanto el infierno se va llenando. Con el Ateísmo en el mundo, el Modernismo en la Iglesia y la Moderación en los grupos fundamentalistas, ¿estará el Señor buscando en vano, como en los días de Ezequiel, el hombre que se ponga firme en el portillo? Hermanos predicadores, la verdad desnuda es que en nuestros días estamos más ansiosos de viajar que de engendrar; de ahí que no tengan lugar nacimientos espirituales. ¡Que Dios nos envíe, y pronto, un profeta extraordinario a curar una iglesia extraordinariamente coja!

Es demasiado tarde para dar nacimiento a ningunas otra denominación. Ahora mismo Dios está preparando a sus Elías para la última gran ofensiva contra el frío ateísmo militante (disfrazado con una careta religiosa). En el gran despertamiento final el poderoso Espíritu Santo será vino nuevo, rompiendo los viejos y secos odres del sectarismo. ¡Aleluya!

martes, 17 de octubre de 2023

Acción en los Bancos de la Iglesia

Extracto del libro: Por qué no llega el Avivamiento
Autor: Leonard Ravenhill


Cuando un hombre se ha arrastrado durante años en un cristianismo convencional y de repente levanta un vuelo a una inteligencia espiritual y se hace activo y fervoroso en la batalla por el Señor, mostrando un incansable celo por los perdidos, hay alguna razón para ello. (Pero estamos en tiempos tan subnormales al presente que lo que era normal en los días del Nuevo Testamento parece anormal hoy día.) El secreto de este hombre o mujer que se levantan como un jet en los caminos del Señor es que en algún lugar o de alguna manera ha tenido, como Jacob, un encuentro con Dios y ha sido herido en su naturaleza carnal, pero ha sido fortalecido por el Espíritu Santo.

Hay dos factores indispensables para la vida cristiana que tiene éxito: son visión y pasión. Los hombres pueden vencer imponentes tempestades de criticismo carnal y escalar las más peligrosas alturas de despiadada oposición diabólica para plantar por encima de todo la cruz de Cristo. ¿Cómo? Si han cogido una visión y contraído, una pasión.

Algunos nos exhortan ahora a no hacernos tan fanáticos que no seamos útiles para las cosas terrenas. Hermano, este peligro no existe en la generación actual. La verdad brutal y sin paliativos de nuestros días es que somos tan terrenales que apenas somos útiles para las cosas celestiales.

Amigo, si fueras tan diligente en el cuidado de las almas como lo eres para tus negocios serías una amenaza al diablo; pero si fueras tan poco diligente para tus negocios terrenales como lo eres para los negocios celestiales, es seguro que tendrías que mendigar tu pan.

George Deakin martilleó en mi mente por muchos años esta acertada sentencia: Una visión sin una tarea hace un visionario; una tarea sin visión, un galopín sin oficio ni beneficio; una visión y una tarea, un perfecto misionero.

Isaías tuvo una visión cuando murió el rey Uzías. Quizá hay una persona en tu vida que está impidiendo tu plena visión del Señor. La expansión espiritual tiene un alto precio y hay que pagarlo a veces mediante una decisión crucial. ¿Estás preparado para una visión a ese alto preció, la pérdida de un amigo o de una carrera? No hay precios de ganga para una verdadera renovación espiritual. Si sólo quieres ser sabio y santificado para tu propia satisfacción, el ejército del Señor no tiene necesidad de ti.

Isaías tuvo una visión en tres dimensiones. 
Observadlo en Isaías 6, versículos 5 al 9: «¡AY DE MI!», una frase de confesión; HE AQUÍ, la palabra de limpieza; VE, la palabra de comisión.
Fue una visión hacia arriba, vio al Señor; interna ―se Vio a sí mismo; externa ―vio al mundo.

Fue una visión de santidad. ¡Amados míos, cómo necesita nuestra generación una visión de Dios con toda su santidad! De humillación: «Yo soy inmundo.» De anhelo: «¿Quién nos irá?»
Fue una visión de altura ―vio al Señor sobre un trono alto y sublime. Una visión de profundidad ―vio los escondrijos de su propio corazón. Una visión de anchura - vio al mundo.
En esta hora cuando la generalidad de la Iglesia conoce más de promoción que de oración; cuando se ha olvidado la consagración, convirtiéndola en competencia, y lo ha sustituido la propagación por propaganda, esta triple visión es imperativa.

Donde no hay visión «el pueblo perece». Donde no hay pasión, perece la iglesia aun cuando se vea llena hasta las puertas. Un predicador mundialmente famoso, que había sido usado poderosamente por Dios en años pasados para un verdadero despertamiento (distinto del actual evangelista de masas), me dijo que había tenido una visión así. Todavía puedo ver su rostro asombrado cuando me contó que no sabía si estaba o no en el cuerpo o había sido transportado, pero que pudo ver una multitud incontable sumergida en un abismo, rodeada de fuego, encerrada en el «manicomio del Universo»: EL INFIERNO. Este predicador nunca más fue lo que había sido antes, desde que tuvo esta visión. ¿Cómo podía ser de otro modo?

¡Oh, que Dios nos concediera una revelación semejante que rompiera nuestro corazón! ¿Nos hemos educado en el secreto de la oración y en la escuela de la adversidad, de tal modo que nuestros espíritus pudieran soportar semejante visión quebrantadora? Bienaventurado el servidor de Dios a quien el Señor imparta esta visión, si no físico-psíquica, sí de un modo espiritual.

Nadie vive más allá de su visión. Inteligentes teólogos no pueden romper las murallas de hierro de la superstición y oscuridad espiritual tras las cuales han vivido millones de seres humanos durante milenios. Sólo hombres quizá con menos profundidad intelectual, pero con mas profundidad de visión pueden hacerlo.

sábado, 30 de abril de 2022

LA ORACIÓN SE APODERA DE LO ETERNO

Extracto del libro: Por qué no llega el Avivamiento
Autor: Leonard Ravenhill


Ningún hombre es más grande que su vida de oración. El pastor que no ora está jugando a la religión; el pueblo que no ora está extraviado. El púlpito puede ser un escaparate de humanos talentos, pero la cámara de oración no tiene ventanas al exterior. Pobre como se muestra la Iglesia hoy día en tantas cosas, lo es más en cuanto a la oración. Tenemos muchas organizaciones, pero pocos penitentes; muchos espectáculos y actores, pero pocos orantes; muchos cantores, pero pocos corazones heridos; grandes pastores y débiles guerreros de Cristo; mucho aparato, pero poca pasión; muchos actuantes, pero pocos intercesores; muchos escritores, pero pocos luchadores. Fallando en esto fallamos en todo.

Los dos requisitos para una vida cristiana victoriosa son visión y pasión; ambos son nacidos y sustentados por la oración. El ministerio de la predicación está abierto a pocas personas, pero el ministerio de la oración —el más elevado de todos los ministerios humanos— está abierto a todos. Los adolescentes espirituales dicen: «Hoy no iré al templo; sólo es una reunión de oración». Creo que Satán tiene poco que temer hoy día de los púlpitos. Pero experiencias pasadas lo obligan a levantar todo su infernal ejército en contra del pueblo de Dios cuando ora. Los cristianos modernos conocen poco aquello que Jesús dijo de «atar o desatar»; aunque la promesa es para nosotros: 
«Todo lo que vosotros atareis...»
¿Lo has realizado recientemente? Dios no es pródigo con su poder; pero para hacer mucho para Dios, tenemos que estar mucho con Dios.
Este mundo está precipitándose al infierno con una velocidad tal, que el más veloz aeroplano es al lado de tal marcha, como una tortuga; sin embargo, hay pocos de nosotros pueden recordar la última noche que dejaron de acostarse para pasarla en vela ante Dios en demanda de un despertamiento mundial. No nos sentimos movidos a compasión. Confundimos el andamio con el edificio. La predicación de nuestros días, con su pálida interpretación de las divinas verdades, nos hace tomar la acción por unción, la comunión por nuevo nacimiento, y los balbuceos por despertamiento.

El secreto de la oración es el orar en secreto. El pecador cesa de orar y el que ora cesa de pecar. Somos mendigos en bancarrota, pero no estamos quebrantados, ni aun ligeramente doblados. La oración es profundamente simple y simplemente profunda. «La oración es la más sencilla forma de hablar, simplemente infantil; sin embargo, es tan sublime que sobrepasa y agota todo vocabulario humano. Una catarata de palabras ardorosas tan grande como la del Niágara no impresiona a Dios ni le mueve. Una de las más ardientes y profundas intercesoras del Antiguo Testamento no tenía palabras». Sus labios se movían, pero su voz no se oía. Ninguno expresión lingüística. Hay «gemidos indecibles», que no pueden ser expresados con palabras.

Estamos tan por debajo del nivel del Cristianismo novotestamentario que no conocemos la clase de fe histórica de nuestros padres espirituales (con sus implicaciones y operaciones) y sólo conocemos la fe histórica de nuestros contemporáneos. La oración es para el creyente lo que el capital para el negociante.
¿Puede alguien negar que el afán de la iglesia moderna es por dinero? Sin embargo, lo que más preocupa a la iglesia de nuestro tiempo es lo que menos preocupaba a la iglesia apostólica. Nuestro énfasis es sobre donativos, el suyo era sobre oración. Cuando damos podemos edificar un buen local; cuando ellos oraban el local temblaba.
En los días del Nuevo Testamento la inspiración del Espíritu sacudía el infierno. En cambio, en nuestros días, la oración que vence al mundo, nunca había sido dejada por tantos, al cuidado de tan pocos. Sin embargo, no hay sustituto para esta clase de oración; o la practicamos o morimos. 

Una religión de mera emoción y sensacionalismo es la más terrible de las maldiciones que puede sobrevenir a cualquier pueblo. La ausencia de realidad es bastante triste, pero la pretensión de ello es un pecado mortal.
Chadwick

Conviene quitar la idea de que la fe es un heroísmo espiritual propio tan solamente de espíritus selectos. Hay, ciertamente, héroes de fe; pero la fe no es sólo para héroes, es un asunto de madurez u hombría espiritual. Es madurez, a la que todos pueden llegar.
P.T. Forsyth

Cuando Dios se propone hacer una misericordia grande con su pueblo, la primera cosa que hace es invitarles a orar.
Matthew Henry

Verdad sin entusiasmo, moralidad sin emoción, ritual sin vida, son cosas que Cristo condenó rotundamente. Con falta de fuego la religión se convierte en una filosofía sin Dios, un sistema ético o una superstición.
Chadwick

El llamamiento de la cruz es, por tanto, entrar en esta pasión de Cristo. Debemos tener sobre nosotros la marca de los esclavos.
Gordon Watt

Mi necesidad cumple tu plenitud, y tengo mi todo en Ti. 
Desconocido

He visto rostros sobre los cuales la Sagrada Paloma aparecía invisiblemente.
Carlos Lamb hablando de los Cuáqueros 

Fervientes en espíritu: sirviendo al Señor.
El apóstol Pablo


viernes, 11 de marzo de 2022

I. POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS CONSIGUE UNCIÓN

Extracto del libro: Por qué no llega el Avivamiento
Autor: Leonard Ravenhill


La cenicienta de la iglesia es la oración. Esta criada del Señor es despreciada y desechada porque no se adorna con las joyas del intelectualismo, ni las brillantes sedas de la filosofía, ni con la impresionante tiara de la psicología. Lleva los delantales de honesta sinceridad y humildad. No teme arrodillarse. - El defecto de la oración, humanamente hablando, es que no se apoya en la eficiencia mental. (Esto no quiere decir que la oración sea la aliada de mentes enfermas, sino que en éstos sólo se aprecia la eficiencia intelectual) Pero la oración requiere una sola cosa: espiritualidad. No se necesita indispensablemente la espiritualidad para predicar, esto es, para dar sermones con perfección homilética y exactitud de exégesis. 

Mediante una buena dosis de memoria, ciencia, ambición personal, desparpajo y una buena biblioteca bien cargada de libros, el púlpito puede ser conquistado por cualquiera en nuestros días. La predicación de este tipo puede influenciar a los hombres, la oración influye con Dios. La predicación afecta al tiempo, la oración a la Eternidad. El púlpito puede ser un escaparate para exhibir nuestros talentos; la oración significa lo contrario a exhibicionismo. La tragedia de estos últimos tiempos es que tenemos demasiados predicadores muertos en los púlpitos dando sermones al pueblo. ¡Qué horror! Una extraña cosa he visto «debajo del sol»: que aun en círculos fundamentalistas se predica sin unción. ¿Qué es unción? Apenas lo sé. Pero sé lo que no es (o por lo menos sé cuándo no está sobre mi propia alma).

Predicar sin unción mata en lugar de dar vida. El predicador falto de unción es. Detrás sigue el cortejo de una poderosa organización eclesiástica nominal. En tanto, el diablo ha sustituido la doctrina cristiana de la regeneración por la reencarnación budista; al Espíritu Santo, por los espíritus familiares del espiritismo; los milagros, por las curaciones psicológicas de la Ciencia Cristiana; a Cristo, por el Ecumenismo capitaneado por Roma. Contra estos dos males gemelos, aunque aparentemente antitéticos, el sistema ateo y la organización religiosa nominal, ¿qué tiene la verdadera Iglesia Cristiana para ofrecer? La mayor somnolencia; tanto en el púlpito como en la Prensa ha tomado el lugar de la contraofensiva religiosa de siglos pasados. Hasta Roma ya no nos llama protestantes, sino acatólicos, o hermanos separados. ¿No es esto significativo? ¿Quién contiende hoy eficazmente por la fe una vez dada a los santos? ¿Dónde están nuestros valientes guerreros de los púlpitos? 

Los predicadores, que deberían estar «pescando hombres», están buscando cumplimientos y halagos humanos. Los predicadores, que antes sembraban semillas, siembran ahora perlas de intelectualismo. (¡Imaginaos qué cosecha produciría un terreno sembrado con perlas!) ¡Muera con esta predicación paralítica que carece de poder porque ha sido engendrada en una tumba en vez de en una matriz viva, pues procede de un alma sin fuego del Espíritu Santo, ni oración! Si Dios nos llamó al ministerio, queridos hermanos, os digo que debemos empeñarnos en obtener la unción. Sobre todas las cosas buscadas, busca unción, a menos que nos conformemos con altares estériles adornados de intelectualismo sin unción. 

Nuestra oración, sin embargo, necesita ser engendrada y perseguida con una energía incansable, una persistencia imperturbable y un valor que nunca desfallezca. 

E.M. Bounds 

Pero vosotros, amados, edificaos en vuestra santísima fe, ORANDO EN EL ESPÍRITU SANTO. 

Judas 

¡Oh!, que podamos ser nosotros profundamente conmovidos por el estado languideciente de la Causa de Cristo hoy día sobre la tierra, por las entradas del enemigo y las desolaciones que ha producido en Sión. ¡Ay!, que un espíritu de indiferencia, o por lo menos de fatalístico estoicismo, nos mantiene helados a muchos de nosotros. 

A.W. Pink 

La oración era la ocupación preeminente de su vida. 

El biógrafo de Edwin Payson 

Días enteros y semanas ha pasado postrado sobre el suelo en oración silenciosa o audible. 

George Whitefield 

Todos los despertamientos empiezan en la cámara secreta; ningún corazón arde en fe sin mucha conversación secreta con Dios, y nada puede sustituir su falta.

Berridge


Fuente: http://libroscristianosgratis.net

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