Extracto del Libro:
EL ANHELO DEL CORAZÓN
FENELÓN
Dios te probará poco a poco en todas las áreas de tu vida, pero no dejará que tus tribulaciones sean más de lo que puedes soportar. Deja que Dios use las pruebas para ayudarte a crecer. No intentes medir tu progreso, tu fuerza, o lo que Dios está haciendo. Su trabajo no es menos eficiente por lo invisible de su acción. Gran parte de la obra de Dios se hace en lo secreto, pues no morirías a ti misma si Dios siempre extendiera visiblemente Su mano para salvarte. Dios no te transforma en medio de un colchón de luz, vida, y gracia. Su transformación se hace en la cruz, en oscuridad, pobreza, y muerte.
¿Qué preguntas tienes acerca de la verdad del cristianismo? Tienes mucho miedo de someterte a alguien más aparte de ti. También tienes miedo de caminar la difícil senda que conduce a ser conformada a la imagen de Cristo. Ves perfectamente los sacrificios que tendrás que hacer para seguir a Cristo completamente, y te echas atrás.
Cristo no dijo, “Si alguno ha de seguir en pos de mí, que disfrute de sí mismo, que le vistan de preciosas prendas, y que se emborrache de deleites.” Ni siquiera dijo nunca, “contentáos con ser perfectos y al ver cuán bien hacéis las cosas.” No, Jesús dijo, “Si alguno viene en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz, y me siga.” Su senda serpentea el flanco de una escarpada montaña en la que la muerte está presente a cada paso. (Mateo 16:24)
Todavía no puedes ver la cara amable de seguir a Cristo. Miras lo que Él se lleva, pero no ves lo que da. Exageras los sacrificios e ignoras las bendiciones.
Pablo te dice que tu deseo es ser vestida, mas es necesario que seas desnudada antes de que puedas ponerte a Cristo. Deja que despoje a tu amor propio de toda prenda para que puedas recibir la ropa blanca lavada en la sangre del Cordero. Sólo necesitas Su pureza.
Escucha lo que tengo que decirte. No es fácil de oír. Sin embargo, alimentará tu espíritu. No escuches la voz que insinúa que vivas para ti misma. La voz del amor propio es aún más poderosa que la voz de la serpiente. Si el mundo no exigiera para sí más de lo que él mismo pudiera ofrecer por amor, ¿no sería todavía mejor maestro?
Cristo no deja vacíos en ti. Serás guiada a hacer cosas que te agraden, y te gustarán más que las cosas que te han descarriado. Qué feliz habrás de ser cuando no poseas nada tuyo y te ofrezcas a tu Señor por completo. Desposada de Jesús, cuán preciosa eres cuando ya no posees nada propio, sino que buscas solamente Su belleza. Entonces serás el deleite de tu Novio, ¡y Él será toda tu belleza! Te amará sin límites. Depositará Su propia vida en ti.
