La fe de David y esa "conexión especial" con Dios Imagínate a David en un momento de crisis total. Ya fuera por Saúl o por su propio hijo Absalón, el hombre estaba en un peligro constante. Si lo mirabas desde afuera, lo más lógico era pensar: "Este no vuelve a poner un pie en Jerusalén ni de chiste". Parecía imposible que volviera a vivir en paz y a disfrutar de sus momentos espirituales en el templo. Pero a pesar de todo ese caos, David se puso a orar y lanzó la que, por así decirlo, fue la petición más importante de su vida. Todos tenemos "esa gran cosa" que le pedimos a Dios, algo que sobresale por encima de todo lo demás, igual que todos tenemos algún talento o don que nos define más que otros. Además de pedir por nuestra salvación, todos tenemos peticiones específicas, quizás sobre nuestro trabajo o propósito de vida. Por eso David dice en el Salmo 27:4 : "Una cosa he pedido". Y como esa era su gran prioridad, Dios le dio una dosis de ...
Gracia Admirable
"Yo soy la Vid verdadera... (Juan 15)