El sendero de la incomprensión: ¿Una mujer al frente?, ¿por qué hace esto o aquello? Hemos oído esas frases con anterioridad, las hemos padecido en carne propia, y Amy también cruzó el camino lúgubre de la incomprensión. Cuando inició la obra de rescatar a niños de los templos porque padecían por causa del abandono y la prostitución, pocos misioneros simpatizaron con su labor. Su sensibilidad espiritual la ayudó a ver las cosas en su realidad más pura, y por eso en 1903 publicó un volumen llamado Las cosas como son. Este causó un tremendo revuelo en India e Inglaterra, al punto de que el comité misionero decidió pedirle que volviera a su tierra. Muchas cartas apuñalaron su corazón con comentarios poco acertados o con el cariño de los suyos, quienes no comprendían sus esfuerzos. Pero después de que los primeros niños llegaron a casa de Amy en busca de refugio, un anciano visitó Dohnavur. Algo tocó su corazón al recibir a uno de esos pequeñitos en sus piernas y le dijo a Am...