Extracto del libro | La Sangre de la Cruz Autor | Andrew Murray El Espíritu Santo es el gran poder de Dios. En la Santa Trinidad procede del P adre al Hijo. El Espíritu Santo, con su actividad escondida y omnipotente, ejecuta el propósito divino; revela y da a conocer al Padre y al Hijo. En el Nuevo Testamento la palabra "Santo" se aplica al Espíritu más que al Padre o al Hijo, y es casi siempre llamado "el Espíritu Santo" porque es Él el que desde el interior de la Divinidad transfiere la santidad a los redimidos. La vida de Dios es donde reside su santidad. Cuando el Espíritu Santo imparte la vida de Dios, allí imparte y mantiene la santidad de Dios. Por ello se le llama Espíritu de Santificación. De modo que nuestro texto dice que somos "elegidos para obediencia y ser rociados con la sangre de Jesucristo para la santificación del Espíritu". El Espíritu Santo, con su gran poder, se encarga de vigilarnos y cumplir los propósitos de Dios en nosotros. ...
"Yo soy la Vid verdadera... (Juan 15)