Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2021

Dios mío, ¿Por qué me has desamparado?

SALMO 22    Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David. Ajelet-sahar ,  significa, "La sierva de la mañana" -> este es un animal con capacidades especiales para subir a las alturas. El salmista profetiza de los padecimientos  del  Cordero de Dios;  también habla de lo que está padeciendo en carne propia, sin embargo, a pesar del dolor, tiene la capacidad de subir las alturas hasta la presencia  del Señor Todo Poderoso. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?  ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación,  y de las palabras de mi clamor?  Dios mío, clamo de día, y no respondes;  Y de noche, y no hay para mí reposo.  Muchas veces estaremos en situaciones donde estaremos muy solos, a pesar de que estamos buscando al Señor. Hasta su presencia, no la sentiremos. A veces no podremos descansar bien en las noches, por lo recio de la batalla. Hay algunas situaciones en las que nadie puede intervenir para ayudar, o t...

El Final es Como el Principio

¿Quieres meditar sobre los eventos de estos días del fin? Compartimos este cuadro donde se compara la primera venida del Señor Jesús, con los eventos en la Segunda venida. ¿Será coincidencia? o el Señor quiere darnos un mensaje: PRIMERA VENIDA SEGUNDA VENIDA     El pueblo de Israel esperaba Su venida.  ( Mateo 2 ) Nosotros esperamos Su venida. Había temor del gobierno Romano. ( Juan 11:48 ) Hoy la iglesia tiene temor del gobierno impío que nos oprime. Nace el Señor Jesús en un pesebre. ( Lucas 2:7 ) Otro nacimiento, Apocalipsis 12:1-2 “la mujer con dolores de parto”,  aquellos cristianos vencedores que dan a luz la vida de Cristo.   Hubo una gran matanza de niños y bebés ordenada por el Rey Herodes.  ( Mateo 2:16-18 ) “El príncipe de este mundo”, ha ordenado una gran matanza de bebés por medio del aborto. Ot...

DÍA 06: PARA LOS SANTOS

Ciertamente, ninguno de cuantos esperan en ti será confundido.  (Salmo  25:3.) Autor: Andrew Murray Procuremos, en nuestra meditación de hoy, olvidarnos de nosotros  mismos, y pensar en la gran compañía de Dios, los santos alrededor de  todo el mundo, que están con nosotros esperando en Él. Y unámonos a  ellos con la ferviente oración: «Ninguno de cuantos esperan en ti será  confundido». Pensemos por un momento en la multitud de todos los que esperan y  que necesitan esta oración; cuántos hay enfermos, cansados, solitarios,  para los cuales es como si no hubiera respuesta a la oración, y que, a  veces empiezan a temer que su esperanza sea confundida. Y luego,  cuántos siervos de Dios, ministros o misioneros, maestros u obreros, cuyas  esperanzas en la obra han sido decepcionadas, y cuyo anhelo de  poder y bendición ha quedado insatisfecho. Y también, aquellos que  han oído de una vida de perfecto reposo y paz, de permanece...