viernes, 11 de marzo de 2022

I. POR ENCIMA DE TODAS LAS COSAS CONSIGUE UNCIÓN

Extracto del libro: Por qué no llega el Avivamiento
Autor: Leonard Ravenhill


La cenicienta de la iglesia es la oración. Esta criada del Señor es despreciada y desechada porque no se adorna con las joyas del intelectualismo, ni las brillantes sedas de la filosofía, ni con la impresionante tiara de la psicología. Lleva los delantales de honesta sinceridad y humildad. No teme arrodillarse. - El defecto de la oración, humanamente hablando, es que no se apoya en la eficiencia mental. (Esto no quiere decir que la oración sea la aliada de mentes enfermas, sino que en éstos sólo se aprecia la eficiencia intelectual) Pero la oración requiere una sola cosa: espiritualidad. No se necesita indispensablemente la espiritualidad para predicar, esto es, para dar sermones con perfección homilética y exactitud de exégesis. 

Mediante una buena dosis de memoria, ciencia, ambición personal, desparpajo y una buena biblioteca bien cargada de libros, el púlpito puede ser conquistado por cualquiera en nuestros días. La predicación de este tipo puede influenciar a los hombres, la oración influye con Dios. La predicación afecta al tiempo, la oración a la Eternidad. El púlpito puede ser un escaparate para exhibir nuestros talentos; la oración significa lo contrario a exhibicionismo. La tragedia de estos últimos tiempos es que tenemos demasiados predicadores muertos en los púlpitos dando sermones al pueblo. ¡Qué horror! Una extraña cosa he visto «debajo del sol»: que aun en círculos fundamentalistas se predica sin unción. ¿Qué es unción? Apenas lo sé. Pero sé lo que no es (o por lo menos sé cuándo no está sobre mi propia alma).

Predicar sin unción mata en lugar de dar vida. El predicador falto de unción es. Detrás sigue el cortejo de una poderosa organización eclesiástica nominal. En tanto, el diablo ha sustituido la doctrina cristiana de la regeneración por la reencarnación budista; al Espíritu Santo, por los espíritus familiares del espiritismo; los milagros, por las curaciones psicológicas de la Ciencia Cristiana; a Cristo, por el Ecumenismo capitaneado por Roma. Contra estos dos males gemelos, aunque aparentemente antitéticos, el sistema ateo y la organización religiosa nominal, ¿qué tiene la verdadera Iglesia Cristiana para ofrecer? La mayor somnolencia; tanto en el púlpito como en la Prensa ha tomado el lugar de la contraofensiva religiosa de siglos pasados. Hasta Roma ya no nos llama protestantes, sino acatólicos, o hermanos separados. ¿No es esto significativo? ¿Quién contiende hoy eficazmente por la fe una vez dada a los santos? ¿Dónde están nuestros valientes guerreros de los púlpitos? 

Los predicadores, que deberían estar «pescando hombres», están buscando cumplimientos y halagos humanos. Los predicadores, que antes sembraban semillas, siembran ahora perlas de intelectualismo. (¡Imaginaos qué cosecha produciría un terreno sembrado con perlas!) ¡Muera con esta predicación paralítica que carece de poder porque ha sido engendrada en una tumba en vez de en una matriz viva, pues procede de un alma sin fuego del Espíritu Santo, ni oración! Si Dios nos llamó al ministerio, queridos hermanos, os digo que debemos empeñarnos en obtener la unción. Sobre todas las cosas buscadas, busca unción, a menos que nos conformemos con altares estériles adornados de intelectualismo sin unción. 

Nuestra oración, sin embargo, necesita ser engendrada y perseguida con una energía incansable, una persistencia imperturbable y un valor que nunca desfallezca

E.M. Bounds 

Pero vosotros, amados, edificaos en vuestra santísima fe, ORANDO EN EL ESPÍRITU SANTO. 

Judas 

¡Oh!, que podamos ser nosotros profundamente conmovidos por el estado languideciente de la Causa de Cristo hoy día sobre la tierra, por las entradas del enemigo y las desolaciones que ha producido en Sión. ¡Ay!, que un espíritu de indiferencia, o por lo menos de fatalístico estoicismo, nos mantiene helados a muchos de nosotros. 

A.W. Pink 

La oración era la ocupación preeminente de su vida. 

El biógrafo de Edwin Payson 

Días enteros y semanas ha pasado postrado sobre el suelo en oración silenciosa o audible. 

George Whitefield 

Todos los despertamientos empiezan en la cámara secreta; ningún corazón arde en fe sin mucha conversación secreta con Dios, y nada puede sustituir su falta.

Berridge


Fuente: http://libroscristianosgratis.net

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